Para no querer aburrir al respetable madridista, decir que de todos los comentarios que he leído, comparto los de Fibri.
La acuciante y constante necesidad y obligación inherente al Real Madrid está devorando jugadores de gran nivel, quemando cientos de miles de €, devastando proyectos, triturando entrenadores y provocando que cada uno de los movimientos del club/presidente/director deportivo/entrenador sea analizado al mílimetro para criticarlo según el prisma con el que se mire o el interés personal de cada uno, no hay tregua ni fallo posible, y creo que se está magnificando la situación del 2º de la Liga (a 1 solo punto del actual mejor equipo de Europa, y posiblemente del mundo).
Las prisas no suelen ser buenas consejeras, y en esto del fútbol cada vez hay menor margen de error, no se perdona nada y ya molesta hasta el color de ojos del entrenador, nunca se está a gusto del todo, y así es imposible dejar trabajar. Y que yo sepa, no existe la perfección futbolística, es una utopía. El Barça del triplete rindió a un nivel casi insuperable, pero no fue perfecto en todas las facetas, no era imbatible y algún partido que otro defraudó, pero es que es así. Claro está que el Madrid de ahora no se puede comparar, ni por asomo, a ese Barça, pero era sólo un ejemplo.
Y que conste que entiendo muchas de las críticas hacia Florentino, Valdano, Pellegrini y 'x' jugadores, pero ni tanto ni tan poco, no hay que exagerar. Tenéis un super once y una plantilla de primer nivel, mejorable en algunas posiciones, pero suficiente para aspirar a ganar títulos, de eso no me cabe ninguna duda. Y el entrenador no me parece malo, aunque se está viendo superado por el sempiterno y tenso clima de la casa blanca. Algunos fallos son totalmente reconducibles.
Estoy de acuerdo en todo, aunque mantengo al 100% lo que he dicho anteriormente.
Desde el minuto 1 de este proyecto, todo lo que no fuera ganar el triplete y apabullar en fútbol a los rivales ya en el primer partido de pretemporada, ya era un fracaso. Y la cosa no es tan fácil como reunir a un conjunto de jugadores de gran nivel y sacarlos a jugar.
De todo esto, las culpas son compartidas:
-Una directiva y una dirección deportiva que han empezado la casa por el tejado. Se ha hecho un proyecto alrededor de jugadores en lugar de hacerlo alrededor de un entrenador. Desde el inicio, éste es una figura secundaria en todo el proyecto, que no ha tenido voz ni voto a la hora de hacer los fichajes y dar las bajas. En este sentido, se ha aprendido poco o nada con respecto a la anterior etapa de Florentino.
-Un entrenador que, hasta ahora, en ningún momento ha sido plenamente consciente de dónde está. Se pasó mes y pico apartado en Chile mientras se estaba gestando la plantilla. Si a tí te dan el timón del Real Madrid y de este proyecto faraónico, renuncias a tus vacaciones y estás encima del club, de cuerpo presente, planificando y metiendo la nariz en todo lo que se hace, aunque solo sea para conocer a los empleados. Otra muestra es el modo de afrontar la vuelta de la Copa, donde el Real Madrid se jugaba nada menos que el prestigio, pero se planteó como si fuera un partido más de Copa con la eliminatoria encarrilada.
-Una plantilla en la que hay un buen número de grandes jugadores, pero también otro buen número de jugadores que no tienen nivel para estar aquí. A ello hay que añadir un pequeño grupo de veteranos que intentan mantener el control, pero que nunca han estado capacitados para ser los líderes que se espera en ellos. El solo hecho de ser veterano no te convierte en un buen capitán, y ni Raul ni Guti han sido nunca buenos capitanes.
-Un entorno mediático acostumbrado a meter mano en el club, a poner y quitar entrenadores y a hacer alineaciones en base a amiguismos, filias y fobias, que se dedican a crispar y a generar ambientes que no ayudan en nada a que el equipo vaya deportivamente hacia delante.
-Una afición que llena el estadio siempre, pero que no ayuda en nada al equipo, más bien al contrario. Sería preferible que la mitad de los asientos estuvieran vacíos en cada partido, pero con todos los presentes animando y empujando al equipo, que no este estadio lleno pero silencioso la mayor parte del partido y con tendencia a chiflar al equipo al completo o a un jugador en concreto a la menor oportunidad.
¿Solución? Intentar que los factores que desestabilizan al equipo no consigan su objetivo. Ahora mismo, ese objetivo es echar al entrenador, cosa que ocurre invariablemente cada año. Yo probaría intentando aguantar, recuperar a Cristiano, confiar en la tendencia observada en el equipo en los dos últimos partidos de liga y en el partido contra el Milan, y ver si la cosa va mejorando.
Pero claro, aquí no hay paciencia, y si ahora Pellegrini está en la cuerda floja, una pequeña ráfaga de viento puede terminar de empujarlo al vacío, y esa pequeña ráfaga de viento puede ser el partido contra el Barcelona. Como no saquemos algo positivo, otra vez veremos las portadas de "desastre", "debacle". "ridículo", y al partido siguiente se recibirá al equipo con la silbatina y las miradas vueltas al palco.